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“ELS NECESSITO!”

¡Qué gran ejemplo de reconocimiento! El otro día venía caminando y al mirar un escaparate me llevé una bellísima sorpresa. Exactamente vi lo que muestra la foto. Desgraciadamente no es un tipo de acción tan habitual como debería ser en las organizaciones, y aún menos que se haga públicamente de este modo. Y curiosamente es una de las demandas que más me encuentro en las empresas por parte de sus empleados. ¡Qué curioso! Nos preocupamos por implantar mecanismos de compensación que en ocasiones rozan la calificación de obra de ingeniería, y nos olvidamos de algo tan sencillo y económico, el reconocimiento. Algo tan humano, y tan escaso pese a estar rodeados de personas.

Y aprovecho este ejemplo para presentar una iniciativa que quiero llevar a cabo en este “blog”. La de introducir distintos conceptos que tienen que ver con el pensamiento sistémico y las constelaciones organizacionales. Mi deseo es que los lectores conozcan algo más de las leyes sistémicas, de manera que tanto ellos como sus organizaciones puedan beneficiarse de éstas. Quizás no sea el orden adecuado, pero quería aprovechar esta oportunidad brindada para hablar de uno de las leyes que antes comentaba: “El equilibrio entre dar y tomar”.  Y es que, es importante que exista un intercambio justo, equilibrado entre los distintos elementos del sistema, entre trabajadores y empresa, entre empresa y clientes, proveedores, e incluso con la sociedad. Cuando esto ocurre, el sistema, la organización, los trabajadores, salen fortalecidos. Y concretamente, cuando nos centramos en la relación trabajadores-empresa, no sólo se toma de la organización por medio del salario e incentivos, también a través de algo tan sencillo como el reconocimiento por el trabajo realizado, por la función  llevada a cabo, por el valor de ésta para toda la organización.

Así que ya saben, tanto para el ámbito empresarial como para el personal, mi consejo es que hagan más uso de este recurso tan económico y poderoso: ¡EL RECONOCIMIENTO SINCERO! Y digo sincero, porque si no es así, puede tener efectos no deseados.

Ah! Se me olvidaba: Señor director de la peluquería Balaguer, ¡mi más sincera enhorabuena por el bellísimo detalle! Me quito el sombrero…