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Este pasado viernes tuve la suerte de poder dar una charla en Thoughtworks, una consultora de software global, dentro de una iniciativa interna que llaman #AfterWork. Me apasiona poder compartir mi experiencia y lo que he aprendido en la empresa, y me ilusionan aún más este tipo de actividades en las organizaciones. Me consta que tienen muchas iniciativas de este estilo, y que hay un interés real por el bienestar emocional de sus empleados. Desde aquí les doy las gracias de nuevo, especialmente a Edu y Fátima.

Durante la charla, pude compartir con los asistentes algo que considero muy útil e importante en el trabajo, y que es clave para un buen liderazgo relacional: Los principios sistémicos. ¡Un tema que me apasiona!

¿Y qué es esto exactamente? Voy a intentar resumirlo de manera sencilla, aunque reconozco que son conceptos que requieren de una maduración, y llevarlos a la práctica en el día a día es un reto.

Ya sabes que toda empresa es un sistema de personas. Personas organizadas en equipos, departamentos, unidades, delegaciones, etc., que se relacionan y organizan para lograr unos objetivos, para cumplir una misión, para intentar realizar un sueño, una visión. Pues se ha podido comprobar, a través de la experiencia, que existe una “Inteligencia Sistémica”, una sabiduría sistémica, que tiene unas “normas” y “vela” para que estas se cumplan, y que está por encima de los individuos del sistema y de la cultura de la empresa. Esas normas son las leyes o principios sistémicos.

Sí, te entiendo. Yo, que estudié ingeniería, también tuve mis dudas cuando entré en contacto por primera vez con estos conceptos. Sobre todo, cuando escuche lo de la “inteligencia sistémica”. Pero he de decir, sin ánimo de querer convencerte, que la experiencia me fue confirmando lo que a continuación voy a introducirte. ¿Te intriga? Vamos allá.

  1. Pertenencia. Este principio dice que hay aceptar y reconocer a todo aquel que pertenece al sistema, o perteneció de manera influyente. La pertenencia es independiente de los actos. Un antiguo socio-fundador, que “traicionó” a la compañía, puede que ya no trabajé allí, pero perteneció en su momento, y fue clave. Y esto no se puede negar (al negarlo lo estamos “excluyendo”).
  2. Orden. En todos los sistemas, el orden es clave para su supervivencia y su desarrollo. ¿Quién hace qué? ¿Cuáles son las responsabilidades y funciones de cada uno? ¿Cómo se gestiona la antigüedad, la edad, la experiencia? ¿Hay un orden claro en tu empresa, departamento o equipo?
  3. Equilibrio entre el Dar y el Tomar. Para un crecimiento sano y sostenible, debe haber un equilibrio adecuado, en las distintas relaciones, entre lo que se da y lo que se recibe o toma. Entre la empresa y sus empleados, entre la compañía y sus proveedores o sus clientes, en cada una de las relaciones que se dan entre las personas o departamentos. Y no hablamos únicamente de dinero. ¿Sientes que hay ese equilibrio en los distintos ámbitos de tu liderazgo?

Seguramente esta brevísima introducción te habrá generado muchas dudas o preguntas, o por lo menos unas cuantas. ¿Cómo puede afectar esto a mi equipo, o a mi empresa? ¿Cómo sé si los cumplo? ¿Si no es así, qué puedo hacer para resolverlo? Si es así me alegro. Sobre todo, porque creo firmemente que adquirir estos conocimientos te puede ayudar mucho en tu labor.

Lo cierto es que comprender en profundidad estos principios, sus implicaciones, así como el aplicarlos en el día a día, en mi caso ha sido todo un proceso que sigue evolucionando. También es cierto que me he encontrado personas, líderes de equipos y empresas, que ya tienen una cierta comprensión de los principios sistémicos, como algo que han desarrollado a lo largo de sus vidas. Es probable que tú mismo ya sepas sobre esto más de lo que crees. En cualquier caso, nos adentraremos un poco más en ellos en siguientes posts, ya que creo que es una faceta clave en el Liderazgo Relacional.

Deseo que este post enriquezca tu liderazgo.

Antonio