“Llevo algún tiempo dándole vueltas a este post. No acababa de aclarar en mi cabeza las ideas. De hecho, no sé si ya lo están, pero como me suele ocurrir, a menudo me aclaro en la propia experiencia, haciendo camino.  

En los últimos meses he podido darme cuenta como al ir leyendo muchos de los posts y publicaciones sobre liderazgo o temas relacionados con el crecimiento personal, la mayoría de ellos, por no decir casi todos, hablan de frases motivadoras, de buenas prácticas para desarrollar nuevas capacidades o buenos hábitos, de ejemplos de personas inspiradoras, etc. De hecho, yo he contribuido en esa línea con mis posts. Y tengo que decir que, en mi opinión, todo eso está bien, nos puede ayudar a seguir creciendo como personas o como responsables de organizaciones, equipos, etc. Sin embargo, siendo sincero con vosotros, también sentía un cierto malestar. No sabía muy bien por qué, pero lo sentía. Quizás sea cosa mía, pero todo esto empezaba a relacionarlo con mi percepción de que en las redes sociales, en general porque ya hay excepciones, la gente pública únicamente “lo bonito”, “lo agradable”, y además muestran buenos modelos “que seguir” (o la cara buena de esos modelos).

Sin embargo, la vida es luz y oscuridad, pero ésta última, sobre todo cuando es la nuestra, nos cuesta más reconocerla y aún más hacerla pública. Creo que uno de los motivos tiene que ver con mostrarnos vulnerables, o el miedo a sentirnos rechazados, juzgados, o quizás con que a la gente no le gusta tanto leer sobre ello. Pero tampoco lo sé a ciencia cierta porque no solemos escribir sobre esa parte…

Así que hoy me gustaría escribir sobre aquello que no se habla en relación al liderazgo, a su desarrollo. Por supuesto, desde mi perspectiva:

  1. Hablar de liderazgo, y del desarrollo de éste, implica hablar de nuestra sombra. ¡En algún momento hay que tomar conciencia de ella! Y eso requiere reconocer que, con o sin intención, cometemos errores, y podemos causar daño en nuestro entorno y a la gente que nos rodea, además de a nosotros mismo. A veces incluso con actos de amor y con la mejor intención. Y reconocer esto requiere a su vez mostrarnos vulnerables y humildes. En mi opinión, 2 aspectos clave si uno quiere crecer como líder. Sí, ¡tú tienes un lado oscuro!, además de un lado luminoso. Y reconocer esto DE VERDAD Y EN PROFUNDIDAD ya es un proceso en sí y un gran logro. De este lado oscuro no suele hablarse en las redes sociales. Y sinceramente creo que esto nos ayudaría a “humanizar” a las personas, y a tener una visión más realista de éstas, y por tanto de la vida.
  2. Somos animales de hábitos, de costumbres, de aprendizajes y patrones de comportamiento muy arraigados. Y cambiar eso requiere compromiso, intención, atención y tiempo. No basta con unas sesiones de coaching. Si quieres progresos requerirá algo más por tu parte: reflexión, conciencia, práctica, observación, perseverancia, meditación, feedback, etc. Y esta última parte sólo la puedes hacer tú. Por supuesto, un proceso de desarrollo de liderazgo te puedo ayudar a ello, pero nunca hacerlo por ti. Así que, es fácil decirlo, o escribirlo en frases o citas maravillosas e inspiradoras. Eso nos puede mostrar el camino. Pero luego hay que caminarlo.
  3. Un proceso de desarrollo de liderazgo busca una transformación de la persona, un salto evolutivo, o por lo menos el inicio de éste. Y esto suele ser retador. No quiero asustar a nadie, porque ya os adelanto que los beneficios son enormes, y también es cierto que conlleva salir de la zona de confort, afrontar miedos, reconocer tu sombra, y asumir algunos precios del tipo pérdidas, confusión, soledad, etc. La buena noticia es que uno acaba haciéndolo porque siente que es bueno para él, que es necesario, que lo quiere, aunque haya que pasar el trámite, que pagar un precio. Y eso nos hace fuertes y madurar.

Sé que me dejos algunas otras cosas por comentar, pero creo que es un buen comienzo.

Hoy acabo sin preguntas para ti.

Como siempre, deseo que este post enriquezca tu liderazgo y tu vida.

Antonio Ruiz