Seleccionar página

En mis años de experiencia, tanto como emprendedor como acompañando a personas en el desarrollo de su liderazgo, he podido constatar ciertas tendencias que se repiten:

  • Si eres un directivo, empresario, o lideras un equipo u organización, uno de los principales retos con los que te encontrarás tarde o temprano será el de gestionar relaciones, gestionar personas.
  • Muy habitualmente, la principal limitación en tu liderazgo, en el impacto de éste, tendrá más que ver con tu inteligencia emocional y relacional, y no tanto con la cognitiva.
  • En la mayoría de los casos, para superar esas limitaciones no basta con aprender ciertas habilidades de liderazgo, o leer sobre ello. Poder trascender esos bloqueos conlleva un trabajo emocional y de identidad profundo, de autoconocimiento y de crecimiento o maduración personal.

No sé si será tu caso, pero en el mío, cuando me hablaron de emociones, de autoconocimiento, de crecimiento personal, no conseguí comprender bien a qué se referían. Aún recuerdo cuando ingenuamente, para conocerme mejor hice mi DAFO, redacté mis talentos, mis capacidades, mis puntos débiles, etc. No iban por ahí los tiros.

No obstante, además de hacer ese trabajo emocional necesario, indudablemente tendrás que desarrollar ciertas habilidades que potenciarán tu liderazgo relacional, y tu capacidad de gestionar personas y equipos.

Hoy te quiero presentar 7 pilares que considero clave para mejorar lo que yo llamo tu “Liderazgo Relacional”:   

 

  1. TU CAPACIDAD DE ESCUCHAR. La capacidad para entender al otro, para comprender plenamente su mensaje, para comprenderlo a él. Tanto lo que nos transmite conscientemente, como lo que nos transmite inconscientemente. Se suele decir que la escucha es un arte, “el arte de escuchar”.
  2. TU CAPACIDAD PARA ESTABLECER RELACIONES FRUCTÍFERAS. En una posición de liderazgo es importante ser capaz de crear y mantener relaciones fructíferas. Es decir, relaciones sanas que sumen, que te permitan establecer colaboraciones, que construyan, que te aporten. Aquí, tu actitud interna y tu mentalidad (o “mindset”) influirá enormemente. Habitualmente, una actitud o mentalidad va acompañada de una manera de pensar, de sentir, y de hacer y actuar.
  3. TU EMPATÍA. Tu capacidad para “ponerte” en la piel del otro, para identificar y comprender cómo se siente el otro, qué puede estar experimentando la otra persona, por qué la otra persona puede estar comportándose como lo está haciendo. Aquí la experiencia de vida juega a tu favor (que es distinto a los años vividos, aunque a menudo están relacionados). Cuanta más experiencia mejor, cuanto más consciente eres de tus propias emociones, más fácil te resultará identificar y comprender las del otro. No obstante, recuerda que no deja de ser una “apreciación” tuya. Es posible que acertada, pero se cauto.
  4. TU AUTOCONOCIMIENTO Y DESARROLLO PERSONAL. En mi opinión, esta es una cualidad, o una actitud, depende de cómo se mire, esencial para el crecimiento como persona, y por supuesto, como líder. Nuestro modo de hacer, de pensar y de sentir, está repleto de mecanismos automáticos aprendidos a lo largo de nuestra vida, y sobre todo en nuestra niñez y adolescencia, que es importante detectar y tomar conciencia. 
  1. TU CONGRUENCIA Y TU CONFIANZA. La congruencia habla de tus principios, de tus valores, de si eres coherente con lo que piensas, sientes, dices, y haces. Visto desde fuera, ¿en qué grado coinciden tus actos con tus palabras?, ¿en qué medida cumples con lo que dices, con lo que prometes y te comprometes?  Y si miras hacia dentro, ¿en qué medida están alineados tus actos con tus valores, con tus principios? La congruencia es uno de los pilares de la confianza. Sin confianza no hay una comunicación efectiva, ni relación, y sin relación no hay liderazgo. Una buena escucha, una adecuada actitud interna, desarrollar la empatía, y actuar con congruencia, son fundamentales para fortalecer esa confianza tan necesaria en tu liderazgo relacional.
  2. TU CAPACIDAD PARA TENER CONVERSACIONES SINCERAS. También podríamos referirnos a esta capacidad como “asertividad”. Según la RAE, ser asertivo significa: “Una persona que expresa su opinión de manera firme”. A mí personalmente se me queda corta esta definición, pero ya la ampliaremos en otros posts.
  3. EL DESARROLLO DE TU EQUIPO. El desarrollo de tu equipo es clave para mejorar los resultados de tu departamento, empresa u organización. Aquí me he centrado en 4 variables muy vinculadas al desarrollo y crecimiento de cada miembro del equipo, y a su nivel de motivación: Dar feedback adecuado, reconocer logros, progresos y esfuerzos, delegar, y conocer a tu equipo y sus motivaciones. 

Son pilares que funcionan de manera interrelacionada. Cuando mejoras uno de ellos, los resultados se propagan en mayor o menor medida por el resto. 

Iremos profundizando en cada uno de ellos en próximos posts. Mientras tanto me gustaría saber de ti, ¿cuáles son tus mayores retos al liderar a tu equipo? ¿Y al gestionar tus relaciones con superiores o iguales?